Luchando contra la depresión

Luchando contra la depresión

lunes, 27 de noviembre de 2023

Estoy en la cama que compartimos más de 180 noches. Seis meses es poco tiempo, pero nadie mejor que vos me enseñó que el tiempo es relativo. Que cuando sentís, sentís. Y lo que haces es en función a eso, no hay nada racional ni lógico.

Que boludo, ¿cómo hiciste eso?, ¿cómo tiraste todo a la mierda?. Proyectamos tantas cosas, rantas.

Acostumbrada al típico pelotudo que me engañaba con otra chica, o que me mentía.

Y con vos todo fue todo tan distinto. Me hiciste sentir tan amada que me indignó tanto que me insultes así. Otra vez. No podía dejar pasartelo, ¿te parece decirme "hija de puta, pelotuda de mierda, nunca me ayudaste"?, ¿te parecía que me lo merecía?.

Siempre me gustó ser esa mujer que no depende de nadie, que se mantiene sola, que tiene la libertad de hacer lo que quiere. Sin embargo, con vos me la jugué entera. Pensé en ese momento, "es momentáneo, pero te banco boludo". Nunca te pedí un peso ni para el alquiler, los servicios, el supermercado, las salidas. Solo quería que seas esa persona que pensé que eras.

Y elegiste insultarme de la peor manera. Y automáticamente me sentí una estúpida de cómo no lo ví venir. Te dejé todo tan fácil.

Pero te extraño. Me haces falta. Hoy nadie me mandó un mensaje de buen día, nadie me dió un beso a la mañana. Y no quiero que lo haga nadie más que vos. Pero estoy obligada moralmente a no perdonarte esto. Porque justo, soy la mujer que tiene la libertad de hacer lo que quiere. 

Me rompiste el corazón, pero no me cortaste las alas. 

miércoles, 25 de enero de 2023

3.

 Llegó el día. Hoy es mi primera visita al psiquiatra. Solo en unas horas.

Como no podía ser de otra forma, y para evitar darle todo el enfoque a eso, inconcientemente o no, empecé mi mañana haciendome 10 tatuajes, si 10. Seguramente Karla se podría hacer un festín con esto, porque cualquier psicólogo podría decifrar el porqué hice esto. No obstante, me puse a pensar en cada cosa que me tatueé. Hay dos que me los hice por gusto, por el simple hecho de que me parecían lindos, pero aparte de esos a partir de hoy llevo en la piel:

  • Un caracol, una ola, un sol y una palmera. Para simbolizar donde me encuentro viviendo hoy por hoy. El lugar que culpo de que me haga tan infeliz, pero que a la vez, en momentos, me da calma. Sobre todo la playa, me da paz.
  • La cara y el nombre de mi perro, Tango. Un gran motivo por el cual me levanto de la cama. 
  • Mi año de nacimiento. 
  • Mi bicicleta, otra razón por la cual salgo a la calle. Me da libertad y sensación de autonomía. 
  • Y una frase que dice "un día a la vez".
Y esta última frase tiene que ser mi motor. Hace casi dos días que no tengo un bajón, que no tengo ganas de morirme. No sé si es por todo lo que esta sucediendo esta semana que me tiene con la mente enfocada en otras cosas. Pero me da optimismo. Me da ganas, no sé de que, pero tengo ganas de hacer, de deshacer, de sentir, de vivir. Hoy sí. Pero sé que no todos los días van a ser iguales, y que es muy probable de que tenga otro día, semana o mes de bajón. No obstante... un día a la vez. 

martes, 24 de enero de 2023

2.

Hace unas horas volví de lo de Karli, mi psicóloga.

Es increíble lo bien que me hace hablar con esa mujer. Me da miedo que genere dependencia a la terapia, lo cual sé que no es malo pero no sé, no me gusta aferrarme a la gente o a las cosas que sé que por algún factor, podría terminar. 

Y si, pienso de esa forma. Que las cosas terminan, que la gente me abandona, que todo tiene su ciclo, para bien o para mal. Creo que eso es gran parte del problema, que veo el vaso medio vacio en vez de medio lleno. 

Hoy en nuestra sesión fuimos un poco más a fondo, hablamos de lo que va a suceder mañana en mi visita con el psiquiatra. En que es una lucecita a final del tunel. Que puede ser el renacer de una vida nueva, que vuelva a encontrar esas ganar de querer vivirla.

También hablamos de mi infancia, supongo que para entender el por qué soy así ahora. Toda mi vida tuve el concepto de que era súper positiva, de que había que ir para adelante, de estar alegre y feliz. Pero hoy por hoy, veo solamente lo malo. Los miedos, las incertidumbres. De que no sirvo para nada. La culpa por todo me invade 24/7. No soy suficiente ni para mi ni para nadie. 

Aparentemente, y si bien es prematuro decirlo, todo esto radica en el matrimonio que vi en mis viejos. De que, hasta que ellos se separaron, nunca tuve voz y voto en mi casa. Que no tenía el lugar que merecía para hablar, por miedo, por respeto a ellos, o vaya a saber uno porqué. Y que cuando mi papá se fue de casa, forjé todo el caracter que luego tuve para ahora perderlo con la depresión. Volví a ser la Camila que fui desde que nací hasta mis 16 años. 

Falta mucho todavía, hay que investigar hasta los rincones más chiquitos de mis memorias. Pero hoy salí de la casa de Karli más tranquila y serena. Sabiendo que vamos por buen camino, que esa luz al final del tunel cada vez brilla más. 


1.

Hoy me propuse escribir después de años de no hacerlo.

Estoy a un día nomás de tener el momento que tal vez, cambie mi vida de una puta vez.

Pensé que esto me podría ayudar a liberar un poco todo lo que tengo adentro, que a la fecha, no sé que es, no sé que es lo que me genera esta angustia que me hace no querer hacer nada. 

Hoy la voy a ver a Karli, mi psicóloga y eso me pone de muy buen humor. Gracias a ella pude ver un poco de luz.

Mañana, voy a ir al psiquiatra. Y voy a salir de ese consultorio con una receta. Y esta vez no será para un antibiótico o un broncodilatador. Tal vez sean las pastillas antidepresivas la que me den esperanza y fuerza para encontrarle sentido a vivir. 

Todavía me pregunto el momento en el cual me convertí en esto. Siempre amé vivir. Siempre. Pero por algún motivo hace seis meses, todo se vino cuesta abajo y ese amor se fue.

No sé si esto me pasa por vivir a 9,000 km de mi casa y extrañar muchísimo mi vida de hace tres años o porque un hijo de puta, que pensé que era mi amigo, me quiso violar. No sé que pasó, cómo, cuándo o porqué. Pero acá estoy, pasando los días, casi sin ganas de hacer nada.

Levantarme o hacer algo en momentos que no tengo ganas o no lo deseo, me duele literalmente. Lo que pensé que era pereza se transformó en un dolor de pies a cabeza. La energía se esfumó. Lo único que me mantiene viva es mi perro y Crossfit. Y es a lo que estoy aferrada.

Ojalá que cuando tenga esos bajones, pueda recurrir a esto. A escribir y largar lo que sienta que es necesario plasmar en la computadora. Ojalá que todo pueda empezar a mejorar mañana. Me asusta y mucho, ¿qué pasará si no funciona?, ¿qué pasará si me frustro?. Mejor no pensar y vivir, un día a la vez.