Hoy me propuse escribir después de años de no hacerlo.
Estoy a un día nomás de tener el momento que tal vez, cambie mi vida de una puta vez.
Pensé que esto me podría ayudar a liberar un poco todo lo que tengo adentro, que a la fecha, no sé que es, no sé que es lo que me genera esta angustia que me hace no querer hacer nada.
Hoy la voy a ver a Karli, mi psicóloga y eso me pone de muy buen humor. Gracias a ella pude ver un poco de luz.
Mañana, voy a ir al psiquiatra. Y voy a salir de ese consultorio con una receta. Y esta vez no será para un antibiótico o un broncodilatador. Tal vez sean las pastillas antidepresivas la que me den esperanza y fuerza para encontrarle sentido a vivir.
Todavía me pregunto el momento en el cual me convertí en esto. Siempre amé vivir. Siempre. Pero por algún motivo hace seis meses, todo se vino cuesta abajo y ese amor se fue.
No sé si esto me pasa por vivir a 9,000 km de mi casa y extrañar muchísimo mi vida de hace tres años o porque un hijo de puta, que pensé que era mi amigo, me quiso violar. No sé que pasó, cómo, cuándo o porqué. Pero acá estoy, pasando los días, casi sin ganas de hacer nada.
Levantarme o hacer algo en momentos que no tengo ganas o no lo deseo, me duele literalmente. Lo que pensé que era pereza se transformó en un dolor de pies a cabeza. La energía se esfumó. Lo único que me mantiene viva es mi perro y Crossfit. Y es a lo que estoy aferrada.
Ojalá que cuando tenga esos bajones, pueda recurrir a esto. A escribir y largar lo que sienta que es necesario plasmar en la computadora. Ojalá que todo pueda empezar a mejorar mañana. Me asusta y mucho, ¿qué pasará si no funciona?, ¿qué pasará si me frustro?. Mejor no pensar y vivir, un día a la vez.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario