Llegó el día. Hoy es mi primera visita al psiquiatra. Solo en unas horas.
Como no podía ser de otra forma, y para evitar darle todo el enfoque a eso, inconcientemente o no, empecé mi mañana haciendome 10 tatuajes, si 10. Seguramente Karla se podría hacer un festín con esto, porque cualquier psicólogo podría decifrar el porqué hice esto. No obstante, me puse a pensar en cada cosa que me tatueé. Hay dos que me los hice por gusto, por el simple hecho de que me parecían lindos, pero aparte de esos a partir de hoy llevo en la piel:
- Un caracol, una ola, un sol y una palmera. Para simbolizar donde me encuentro viviendo hoy por hoy. El lugar que culpo de que me haga tan infeliz, pero que a la vez, en momentos, me da calma. Sobre todo la playa, me da paz.
- La cara y el nombre de mi perro, Tango. Un gran motivo por el cual me levanto de la cama.
- Mi año de nacimiento.
- Mi bicicleta, otra razón por la cual salgo a la calle. Me da libertad y sensación de autonomía.
- Y una frase que dice "un día a la vez".
Y esta última frase tiene que ser mi motor. Hace casi dos días que no tengo un bajón, que no tengo ganas de morirme. No sé si es por todo lo que esta sucediendo esta semana que me tiene con la mente enfocada en otras cosas. Pero me da optimismo. Me da ganas, no sé de que, pero tengo ganas de hacer, de deshacer, de sentir, de vivir. Hoy sí. Pero sé que no todos los días van a ser iguales, y que es muy probable de que tenga otro día, semana o mes de bajón. No obstante... un día a la vez.
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