Luchando contra la depresión

Luchando contra la depresión

lunes, 27 de noviembre de 2023

Estoy en la cama que compartimos más de 180 noches. Seis meses es poco tiempo, pero nadie mejor que vos me enseñó que el tiempo es relativo. Que cuando sentís, sentís. Y lo que haces es en función a eso, no hay nada racional ni lógico.

Que boludo, ¿cómo hiciste eso?, ¿cómo tiraste todo a la mierda?. Proyectamos tantas cosas, rantas.

Acostumbrada al típico pelotudo que me engañaba con otra chica, o que me mentía.

Y con vos todo fue todo tan distinto. Me hiciste sentir tan amada que me indignó tanto que me insultes así. Otra vez. No podía dejar pasartelo, ¿te parece decirme "hija de puta, pelotuda de mierda, nunca me ayudaste"?, ¿te parecía que me lo merecía?.

Siempre me gustó ser esa mujer que no depende de nadie, que se mantiene sola, que tiene la libertad de hacer lo que quiere. Sin embargo, con vos me la jugué entera. Pensé en ese momento, "es momentáneo, pero te banco boludo". Nunca te pedí un peso ni para el alquiler, los servicios, el supermercado, las salidas. Solo quería que seas esa persona que pensé que eras.

Y elegiste insultarme de la peor manera. Y automáticamente me sentí una estúpida de cómo no lo ví venir. Te dejé todo tan fácil.

Pero te extraño. Me haces falta. Hoy nadie me mandó un mensaje de buen día, nadie me dió un beso a la mañana. Y no quiero que lo haga nadie más que vos. Pero estoy obligada moralmente a no perdonarte esto. Porque justo, soy la mujer que tiene la libertad de hacer lo que quiere. 

Me rompiste el corazón, pero no me cortaste las alas. 

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